Glaucoma, el ‘ladrón silencioso de la visión’

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Salud visual: glaucoma

El glaucoma es una enfermedad visual degenerativa que afecta a 60 millones de personas en el mundo, un millón de las cuáles se encuentran en España. Se produce cuando el nervio óptico, encargado de conducir la información que recoge la retina hasta las áreas del cerebro relacionadas con la visión, sufre algún tipo de lesión. Puede producirse en un solo ojo o en los dos.

¿Por qué se le llama “el ladrón silencioso de la visión”?

En la mayoría de los casos, el glaucoma no presenta síntomas en sus primeros estadios. Por esta razón, muchas personas lo padecen sin saberlo. Se estima que, en nuestro país, más de la mitad de los que padecen glaucoma no lo saben.

Si el glaucoma no se trata convenientemente y avanza, la persona puede empezar a sentir diferentes problemas:

  •       Ojos muy sensibles a la luz o el deslumbramiento
  •       Dolores de cabeza
  •       Reducción del campo visual periférico (“visión en túnel”)
  •       Percepción de halos alrededor de las luces
  •       Problemas para ver en condiciones de poca luminosidad

IMPORTANTE: Las dificultades visuales asociadas al glaucoma son irreversibles y, por eso, es fundamental acudir a revisiones visuales anuales a partir de los 50 años.

¿Quiénes pueden padecer glaucoma?

Esta patología puede afectar a cualquier persona, aunque el riesgo de padecerla aumenta con la edad. La incidencia del glaucoma a los 60 años es del 2,1%, del 2,3% en personas de entre 60 y 90 años, y del 3,5% por encima de los 70 años. También tienen más probabilidades de padecer glaucoma los parientes de personas que tienen esta patología, miopes, diabéticos, aquellos que toman esteroides durante largos periodos de tiempo y, sobre todo, los que tienen la Presión Intraocular (PIO) alta.

PIO alta, factor de riesgo de glaucoma

Para mantener su forma esférica y realizar su función adecuadamente, el ojo está irrigado por un líquido llamado humor acuoso. Gracias a un sofisticado sistema de producción-eliminación, el humor acuoso se va renovando constantemente. Cuando este sistema funciona bien, la presión intraocular se mantiene constante a unos 21 mmHg (milímetros de mercurio). Pero, si la presión sube (se produce más humor acuoso del que se elimina), el nervio óptico puede verse afectado.

Dependiendo de cuál sea la causa que impide el normal flujo del humor acuoso, el glaucoma puede ser de dos tipos.

  • Glaucoma de ángulo abierto: Ocurre cuando el humor acuoso drena de forma más lenta produciendo un aumento gradual de la PIO. Es el tipo de glaucoma más frecuente, afectando al 85% de los casos.
  • Glaucoma de ángulo cerrado: Tiene lugar cuando el paso del humor acuoso entre el iris y la córnea se cierra de forma brusca, produciendo un repentino aumento de la presión asociado a un dolor agudo. Requiere tratamiento urgente.

La PIO se mide con un aparato llamado tonómetro. Los tonómetros de aire, muy extendidos en la actualidad, no precisan que haya contacto con el ojo. Funcionan emitiendo una pequeña corriente de aire hacia la córnea, destinada a medir la resistencia de la misma: a mayor PIO, mayor tensión de la córnea y mayor necesidad de aire para aplanarla.

IMPORTANTE: No existe ninguna relación probada entre la tensión arterial alta y la Presión Intraocular (PIO) alta

Estrés oxidativo, posible causa de aumento de la PIO

Es difícil determinar qué causa estos problemas de drenaje del humor acuoso. Estudios recientes sostienen que el estrés oxidativo favorece la aparición de estas dificultades. En circunstancias óptimas, los radicales libres están naturalmente compensados por los antioxidantes presentes en el humor acuoso. Pero, si la proporción de radicales libres aumenta, el riesgo de estrés oxidativo y patologías oculares asociadas (glaucoma), aumenta también.

¿Qué favorece el estrés oxidativo del ojo?

  •       La edad
  •       El tabaco
  •       La contaminación
  •       La mala alimentación

Para prevenir el estrés oxidativo conviene seguir hábitos saludables. Practicar ejercicio de manera regular para mantener una correcta oxigenación de los tejidos oculares. Llevar una alimentación rica en frutas y verduras, cocinar de forma que los alimentos mantengan todos los nutrientes (mejor al vapor que hervidos) y evitar en la medida de lo posible alimentos procesados así como sal, harina, grasas y azúcares refinados. Reducir o eliminar el consumo de alcohol y tabaco, también disminuye el estrés oxidativo.

La PIO alta se puede controlar de diferentes formas: empleando colirios mióticos (pilocarpina) o epinefrina, para mejorar el paso del humor acuoso; usando betabloqueantes e inhibidores de la anhidrasa carbónica, para disminuir la cantidad de humor acuoso; y utilizar gotas e inhibidores de la anhidrasa carbónica administrados de forma oral, para hacer que el este líquido disminuya de forma constante.

El glaucoma es una patología que afecta a un millón de personas en España y, más de la mitad de ellas no lo sabe. Si tienes más de 50 años y antecedentes familiares de PIO alta, es fundamental que acudas a un especialista de la visión cuanto antes para establecer con él un calendario de visitas. Recuerda que el glaucoma no presenta síntomas en los primeros estadios y que la prevención es la mejor manera de combatirlo.

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El blog de Essilor.
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