Blefaritis: Qué es, cómo tratarlo

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Qué es la blefaritis

La blefaritis es una inflamación palpebral que afecta a alrededor del 30% de la población y que en el 85% de los casos está relacionado con el síndrome del ojo seco, ya que conlleva un empeoramiento en la calidad de la lágrima, encargada de mantener el ojo húmedo.
Si notas que tus ojos se enrojecen, se inflaman o sientes ardor ocular, lo más probable es que sea blefaritis, un problema que afecta especialmente a las personas con piel grasa.

¿Qué es la blefaritis?

La blefaritis es una inflamación que afecta al borde palpebral, específicamente a los folículos de las pestañas y glándulas de la zona. Generalmente, la blefaritis es una condición benigna, pero existe la probabilidad de que esta condición cause síntomas muy molestos para el paciente. Este problema ocular implica una serie de procesos inflamatorios que determinan la gravedad de la blefaritis. Además, la blefaritis suele ser un problema crónico, ya que existen factores intrínsecos que en muchas ocasiones son difíciles de curar.
Puede desarrollarse a cualquier edad, sin embargo, las personas con más de 50 años son las más propensas a padecerla.

Tipos de blefaritis

Es importante identificar el tipo de blefaritis para que el especialista pueda recomendar el mejor tratamiento para cada caso, ya que puede variar según la frecuencia y la gravedad.

  • Anterior: Esta inflamación afecta a la zona externa del párpado, el borde donde se ubican las pestañas. La blefaritis anterior puede tener su origen en una infección bacteriana o vírica, motivo por el cual, si no se llega a tratar adecuadamente, el problema puede acabar complicándose. En estos casos la inflamación hace que el párpado se pliegue hacia dentro o hacia fuera, dañando la córnea al introducirse por esta causa las pestañas en el interior del ojo.
  • Posterior: Este tipo de blefaritis afecta a la parte interna, exactamente al borde palpebral que entra en contacto con el otro párpado cuando cerramos los ojos. Suele causarlo un mal funcionamiento de las glándulas de Meibomio. Estas se obstruyen pudiendo dar lugar a la inflamación del párpado, además de desarrollar otros problemas como los orzuelos. Asimismo, las lágrimas pueden adoptar una apariencia espumosa.
  • Mixta: Se denomina blefaritis mixta cuando se produce simultáneamente la blefaritis anterior y posterior. Por normal general, la blefaritis de tipo anterior se desarrolla a raíz de la acumulación de secreciones en el borde del párpado de tipo posterior.
  • Rosácea: Está asociada a una enfermedad conocida como rosácea ocular, que contraen las personas que tiene rosácea, un trastorno crónico de la piel que afecta el rostro. Cuando la rosácea afecta a los ojos puede ocasionar un malfuncionamiento de las glándulas sebáceas y dar lugar a la inflamación del párpado.
  • Escamosa: La blefaritis escamosa se caracteriza por producir escamas en la base de las pestañas. Estas escamas son fácilmente desplegables, aunque a veces se adhieren formando costras. En algunos casos las pestañas tienden a caerse, sin embargo, no tardan en volver a crecer.
  • Seborreica: En este caso, la blefaritis se origina por una acumulación excesiva de lípidos en la zona lagrimal. El afectado puede presentar síntomas asociados al picor y el enrojecimiento ocular. La blefaritis seborreica está muy relacionada con problemas cutáneos o la dermatitis seborreica.

 

Causas de la blefaritis

La blefaritis y la sequedad ocular son problemas que tienden a confundirse. Esto sucede porque ambos trastornos aparecen al mismo tiempo y por tanto se desconoce el causante de cada problema: ¿la sequedad ocular causa la blefaritis, o la blefaritis causa sequedad ocular?
Esto sucede tan seguidamente que algunos investigadores creen que estas dos condiciones pueden formar parte de un único problema ocular llamado Síndrome de Blefaritis y Sequedad Ocular.

De todas formas, a continuación, podemos ver que existen diversas causas posibles que pueden dar lugar a blefaritis:
• Infección bacteriana del párpado
• Trastorno de la glándula sebácea (Meibomio)
• Infección micótica del párpado
• Infección por microorganismos (Demodex)
• Trastornos de la piel (Rosácea, eczema, caspa, psoriasis…)

La blefaritis, generalmente se asocia a un crecimiento excesivo de bacterias en la base de las pestañas, que con el tiempo crean una estructura denominada biopelícula. Esta biopelícula se convierte en un entorno tóxico donde empiezan a proliferar microorganismos conocidos como el Demodex, empeorando así la inflamación del parpado.
Asimismo, estos microorganismos producen sustancias que provocan la inflamación de las glándulas Meibomio dando lugar a un trastorno en su función de secreción de aceite encargado de evitar que la lágrima se evapore.

 

¿Cuáles son los síntomas?

Independientemente del tipo de blefaritis y de la gravedad, los síntomas que pueden manifestarse son:

• Ardor y escozor en los ojos
• Lagrimeo constante
• Costras en la base de las pestañas
• Picazón en los parpados
• Sensación de arenilla o cuerpo extraño
• Pérdida de pestañas

 

Tratamiento de la blefaritis

Cabe destacar que la blefaritis no tiene cura, pero puede controlarse para prevenirla o para que dure el menos tiempo posible. Como todo problema ocular, el tratamiento debe comenzar con una consulta con su optometrista u oftalmólogo para poder determinar la raíz del trastorno, pero por lo general, el tratamiento incluye:

  • Limpieza de párpados: Lavar suavemente los párpados eliminando la formación de la biopelícula y el exceso de bacterias utilizando bastoncillos de algodón. Seguramente el especialista recomiende algún tipo de producto o toallitas de limpieza bajo receta.
  • Medicamentos tópicos: Una vez diagnosticado el problema, el profesional puede recetar medicamentos tópicos para acabar con el exceso de bacterias u otros microorganismos causantes de la blefaritis. Estos medicamentos se utilizan a corto plazo cuando existe riesgo de infección ocular.

Cualquier problema en la zona de los ojos es motivo para acudir a un especialista, de esta forma evitaremos que se agraven y afecten a nuestra visión.

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