“Mírame fijamente a los ojos”: ¿Qué sabes de la hipnosis?

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Hipnosis

Mientras que algunos sostienen que es posible alcanzar el estado hipnótico centrando la atención en una sensación (visual o auditiva, por ejemplo), otros afirman, directamente, que el estado hipnótico no existe. Según estos últimos, cuando una persona está hipnotizada, se encuentra plenamente consciente y lo único que diferencia su estado con el de una relajación normal, es que ve mentalmente las imágenes sugeridas por el hipnotizador.

Sin embargo, un equipo de investigadores de las universidades de Turku y Aalto en Finlandia y de la Universidad Sueca de Skövde, han encontrado evidencia del estado hipnótico estudiando los ojos vidriosos de un voluntario.

Es frecuente asociar el estado hipnótico con una mirada “vidriosa”. Pero, hasta ahora, esta característica no se había considerado un dato significativo por parte de los científicos y nunca antes se había estudiado en detalle. La razón de esto se debe, en parte, a que las personas hipnotizadas no siempre tienen los ojos vidriosos.

Los resultados de este estudio se basaron en la observación de una persona altamente hipnotizable; que podría ser hipnotizada y deshipnotizada con sólo usar una señal de una sola palabra. En ella el cambio entre el estado hipnótico y el estado normal variaba en segundos.

Los científicos descubrieron que la mirada vidriosa estaba acompañada de cambios medibles en el comportamiento visual que no podían ser imitados por los participantes no hipnotizados. Así, este resultado demuestra que la hipnosis no equivale a un estado de relajación “típico”. Los investigadores creen que esta puede ser la primera evidencia de la existencia de un “nuevo” estado consciente en los seres humanos que, hasta ahora, no había sido confirmado científicamente.

¿Cómo funciona la hipnosis? Desmontando mitos

Para que el proceso hipnótico tenga éxito, es necesario que el sujeto manifieste una predisposición voluntaria. Así, a pesar de lo que normalmente se suele pensar, no es posible hipnotizar a una persona en contra de su voluntad: la hipnosis no supone una pérdida de control por parte del sujeto hipnotizado, ni tampoco establece una relación de superioridad-inferioridad entre hipnotizador e hipnotizado.

La persona que está hipnotizada, es más receptiva a los estímulos, tanto a los que vienen del exterior (las palabras del hipnotizador, por ejemplo) como a los que proceden de su interior (los propósitos o ejercicios que se haya autoimpuesto, por ejemplo). Cuando se utiliza bien, la hipnosis es una forma muy eficaz para cambiar la manera de ver la realidad, que permite al individuo percibir más opciones y, también, crear el contexto adecuado para hacer cambios en su vida. Algunas teorías sobre la hipnosis sostienen que la razón es que es un método que permite eludir al factor crítico que todos tenemos y, de este modo, favorece en la persona la aparición de alternativas diferentes que le permiten conseguir aquello que quiere.

Tradicionalmente se creía que los fenómenos hipnóticos sólo eran posibles cuando la persona tenía una capacidad de sugestión muy alta y podía entrar en “estado de trance”. Sin embargo, la realidad es que con un poco de voluntad y concentración, se puede entrar en hipnosis y obtener importantes beneficios de ello. Esta técnica puede ser eficaz, por ejemplo, para reducir la sensación de dolor sin necesidad de analgésicos.

Los métodos más habituales para entrar en el estado hipnótico son aquellos que hacen que la persona se concentre en sensaciones visuales y sensaciones auditivas:

  • El método de fijación de la mirada. En él el hipnotizado debe concentrar su mirada en objetos externos estáticos o móviles. Al poco tiempo de hacerlo, sus ojos sentirán el cansancio y se cerrarán para acceder a un estado más relajado y receptivo a los estímulos.
  • El método de inducción oral. Consiste en tratar de relajar a la persona con la voz de forma progresiva. Para que el estado hipnótico aparezca de forma más fácil, el hipnotizado debe encontrarse en una posición cómoda (sentado o tumbado) y tener los ojos cerrados.
  • Existen otros métodos para inducir a la hipnosis como el de catalepsia o el de la rigidez del brazo.

¿Te han hipnotizado alguna vez? ¿nos cuentas tu experiencia?

NSMG
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