Cómo ven los pájaros: todo lo que necesitas saber

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La visión es, sin duda, el sentido más importante para las aves. Su elevada agudeza visual les permite tener un vuelo seguro, huir de los depredadores y, también, divisar alimento desde muy lejos. Te contamos en este post algunas de sus características visuales más importantes.

Los ojos de los pájaros son grandes en comparación al tamaño de su cabeza. Esto es especialmente llamativo en algunas especies de aves nocturnas, como el búho, cuyos ojos son 2,2 veces mayores que los de otras aves de su mismo peso. El ojo del avestruz es el doble de grande que el ojo humano, el de mayor tamaño entre los vertebrados terrestres.

Sus movimientos están muy limitados por la cavidad ósea en la que se encuentran insertos. Sin embargo, aunque sus ojos no pueden moverse (o se mueven muy poco), gracias a su posición, disfrutan de un buen campo visual que varía mucho dependiendo de la especie. La paloma, por ejemplo, tiene un ángulo de visión monocular (cada ojo) muy amplio, de unos 160°, y un ángulo de visión binocular (de ambos ojos, visión en tres dimensiones) estrecho, de unos 20°. El búho y, en general, las aves de presa, tienen mayor campo de visión binocular (50-60°) y un ángulo de visión monocular muy estrecho (25-30°). Existe un ave en América del Norte (la agachadiza americana), que tiene un campo visual excelente: 360° en el plano horizontal y 180° en el vertical. Muchos pájaros compensan la falta de movilidad de sus ojos torsionando increíblemente su cuello. De este modo, los búhos pueden girar su cabeza hasta 270°, mientras que nosotros tenemos una capacidad de giro de cabeza de unos 180°.

Las aves cuentan con un párpado “extra”, llamado membrana nictitante. Esta película es móvil y transparente y su funciones principales son proteger al ojo de agentes externos y de mantenerlo lubricado. En el caso de las aves acuáticas, actúa como lente de contacto, mejorando su agudeza visual bajo el agua.

La visión en las aves

Cuentan con cuatro tipos de células fotorreceptoras en la retina, son tetracromátricas (algunas aves, como las palomas, cuentan con cinco: son pentacromáticas), lo que les permite una mejor percepción de los colores. Los ojos humanos tienen sólo dos tipos: los conos, que son más sensibles a los cambios de luz y resultan esenciales en la visión nocturna. Y los bastones, que son más importantes para la percepción de los colores en la visión diurna. Además, los ojos de los pájaros no sólo tienen más células fotorreceptoras, sino que éstas están dispuestas en forma de mosaico, permitiéndoles percibir colores en cualquier parte de la retina. Pueden, incluso, percibir colores del espectro no visible. Es decir: son capaces de ver los rayos ultra-violeta, invisibles a nuestros ojos.

Perciben el movimiento mejor que los humanos. Esto les permite, por ejemplo, apreciar los parpadeos rápidos de una luz fluorescente, que oscila a 60Hz (algo imperceptible a nuestros ojos). Además, también perciben los movimientos lentos: pueden ver cómo se desplaza del sol en el cielo, algo muy útil en los viajes de las aves migratorias.

Particularidades visuales según su modo de vida

Existen muchas diferencias visuales entre distintas especies de aves. Dichas diferencias están generalmente asociadas a su forma de vida.

  • Las aves rapaces necesitan ver a su presa a mucha distancia y, por eso, poseen una excelente agudeza visual. Se estima que, en condiciones de buena visibilidad, el halcón peregrino puede divisar una paloma a unos 7 km. Estas aves cuentan con un mayor número de células fotorreceptoras, que les proporcionan una inmejorable percepción del color y del contraste. Su visión binocular es amplia, para apreciar mejor las distancias y poseen una especie de arruga cubierta de plumas sobre los ojos, a modo de ceja gigante que, además de darles una mirada muy especial, les protege del viento, el polvo y, también, de la luz intensa.
  • Las aves nocturnas tienen los ojos tubulares y pocos receptores del color. Sin embargo, poseen un mayor número de bastones en su retina, que les permite ver mejor en condiciones de poca luminosidad. Sus ojos están situados delante de la cabeza (no a los lados), lo que les confiere una buena visión binocular, de unos 50-60°. Además, algunas pueden torsionar ampliamente el cuello, lo que aumenta su campo visual.
  • Las aves acuáticas, tienen una excelente percepción de los colores, para ver mejor debajo del agua y, también, fuera de ella, incluso en condiciones brumosas.
  • Las aves migratorias nocturnas son capaces de percibir información del campo magnético y convertirla en patrones visuales. De acuerdo con estudios recientes, para conseguirlo, cuentan con un área cerebral específica que les permite ver durante sus vuelos nocturnos.

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