¿Cómo ven los toros?

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La vista de los toros

Los ojos de los toros funcionan de una forma muy parecida a los de los humanos. La luz entra a través de su pupila, incidiendo en la retina, lugar en el que se encuentran las células fotorreceptoras (conos y bastones) que envían al cerebro la información sobre colores y formas.

¿Es verdad que los toros ven en blanco y negro?

No. Los toros no pueden ver tantos colores como los seres humanos, pero sí ven muchos. Mientras que los humanos tenemos tres tipos de conos que captan colores de onda corta (violetas y azules), onda media (verdes y amarillos), y onda larga (rojos y anaranjados); los toros tienen dos tipos de conos que les permiten ver con más facilidad los colores de onda larga-media (naranja, rojo, amarillo-verde, amarillo), y no pueden distinguir los de onda corta (azul, gris y algunos tipos de verde).

¿Entonces sí pueden ver el color rojo?

Sí, los animales bovinos, como las vacas o los toros, pueden ver el color rojo. Sin embargo, contrariamente a las creencias populares, el color rojo no les atrae ni les disgusta demasiado: el hecho de que los toros embistan al capote del torero en las plazas no tiene que ver con su color, sino con su movimiento. Los ojos de los toros son muy sensibles a los movimientos bruscos, ya que los consideran instintivamente un signo de peligro. Esta es la razón de que, cuando están en la plaza, perciban el movimiento del capote como una amenaza y carguen contra él.

¿Y me ven si me muevo despacito?

Como hemos explicado antes, los toros no distinguen tantos colores como los humanos. Esto significa que, de lejos, pueden ver iguales dos colores que, en realidad son distintos, y no ser capaces de distinguir en detalle lo que está pasando. Así, si pasas lejos de un toro muy lentamente, le resultará muy difícil diferenciarte del entorno, es decir, que no te verá. No obstante, son animales muy veloces y calculan increíblemente bien las distancias, es mejor no acercarte demasiado para comprobar su agudeza visual: es posible que el animal se sienta atacado por tu presencia y, recuerda, y es mucho más veloz y fuerte que tú.

Unos ojos adaptados al entorno

Los bovinos tienen una pupila oval alargada y en posición horizontal, típica de los animales herbívoros. Este tipo de pupila les permite tener un campo de visión horizontal muy amplio y localizar bien las apetecibles hierbas de las que se alimenta. Esta circunstancia, sumada al hecho de que tienen los ojos situados a los lados de la cabeza, es la razón de que su visión sea de casi 360º cuando tienen el morro cerca del suelo. Al levantar la cabeza, su campo de visión horizontal se reduce a 330-340º.

Debido a que tienen una pupila horizontal, su visión vertical es muy estrecha, de 60-70º. Esto explica que los toros vean mejor las líneas verticales que las horizontales; las primeras son percibidas a través de la mayor parte de su campo visual, y las segundas pueden quedar fuera del mismo (por arriba o por abajo). Por esta razón, las verjas y puertas de los recintos que les albergan deben ser verticales y no horizontales.

Y además…

Los toros, al igual que los de la mayoría de los rumiantes, tienen una capa reflejante en el fondo de sus ojos que recibe el nombre de Tapetum lucidum. Esta cubierta reflejante es la responsable de que los ojos de algunos animales brillen  cuando una luz del faro de un coche, por ejemplo, enfoca hacia ellos. El Tapetum lucidum, funciona intensificando la luz que penetra en el ojo, permitiendo al toro una buena visibilidad en condiciones de poca luz. Aunque no hay estudios concluyentes, se cree que un bovino puede ver cuatro veces mejor que un humano en condiciones de mala iluminación.

Los toros tienen una visión dicromática, lo que significa que son capaces de distinguir muchos colores (no sólo el blanco y negro). Pueden ver el color rojo pero, si lo embisten en la plaza, es debido a los movimientos bruscos que hace el torero con el capote, no por el color en sí.

NSMG
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El blog de Essilor.
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