Conjuntivitis neonatal: conoce todo sobre sus efectos y cómo prevenirla

Home / Salud visual / Conjuntivitis neonatal: conoce todo sobre sus efectos y cómo prevenirla
Por
En Salud visual

conjuntivitis neonatal

La palabra conjuntivitis hace referencia a la inflamación de la conjuntiva, una membrana mucosa transparente que protege la superficie globo ocular. La conjuntivitis neonatal puede estar causada por la obstrucción de un conducto lacrimal, una irritación o una infección.

  • Obstrucción de un conducto lacrimal. Los ojos producen lágrimas constantemente para proteger la superficie ocular. Normalmente, estas lágrimas se van a la nariz por el conducto lacrimal. Algunos bebés nacen con este conducto poco desarrollado o obstruido por una delgada película. Esta es la causa más frecuente de conjuntivitis neonatal.
  • Irritación. Los recién nacidos tienen los ojos muy delicados y pueden irritarse por muchos motivos. Es normal, por ejemplo, que las gotas de antibiótico que se le aplican en el ojo nada más nacer hagan que sus ojitos se enrojezcan y lagrimeen. Esta conjuntivitis también suele denominarse conjuntivitis química.
  • Infección por virus o bacterias. Tiene más riesgo de complicarse que las otras dos, por lo que es importante actuar cuanto antes; si el tratamiento se retrasa, el niño puede desarrollar heridas la córnea que pueden dañar su vista de forma permanente. Se produce cuando la madre tiene bacterias o virus en la vagina, que pasan a los ojos del niño durante el parto. Los síntomas se manifiestan entre dos días y dos semanas después del nacimiento. Para prevenir esta patología, los médicos suelen poner un colirio o una pomada en los ojos del niño nada más nacer. Si, pese a todo, los síntomas de la conjuntivitis aparecen, el médico realizará un cultivo de la secreción del ojo para buscar bacterias o virus y administrar al pequeño un tratamiento adecuado.

Estudio sobre la conjuntivitis neonatal causada por infecciones

Isabel Alexandre, del Instituto de Oftalmobiología Aplicada (IOBA) de la Universidad de Valladolid, ha investigado la conjuntivitis neonatal en Angola. En su trabajo, Alexandre ha contado con 317 muestras endocervicales de madres y 245 muestras procedentes de frotis conjuntivales de niños recién nacidos. Los niños fueron divididos al azar en dos grupos. En uno de ellos no se realizó ninguna intervención y, en el otro, se aplicó a los bebés una gota en cada ojo de povidona iodada, principal compuesto del Betadine, el antiséptico y desinfectante más utilizado actualmente en el mundo. Según sus conclusiones, un total de 42 de estos recién nacidos presentaba alguna patología ocular y 11 de ellos (un 4’4%) mostraba signos clínicos de conjuntivitis aguda. Tal y como ha declarado la autora del estudio: “por primera vez en el país se ha confirmado que los patógenos que provocan la conjuntivitis del recién nacido son los microorganismos que producen las Infecciones Transmisibles Sexualmente (ITS) en las mujeres: Chlamydia trachomatis, Neisseria gonorrhoeae y Mycoplasma genitalium”. Según sus conclusiones, “las infecciones de los niños son un espejo de las infecciones que tienen las madres, lo que demuestra la importancia de la implantación de programas de prevención que realicen un seguimiento prenatal, hagan despistaje de las infecciones vaginales en la madre, las traten y eviten que el niño tenga riesgo de infección”.

Síntomas más frecuentes

Cuando la conjuntivitis neonatal está causada por la obstrucción de el conducto lacrimal o por irritación, los síntomas más frecuentes son lagrimeo, enrojecimiento de ojos, hinchazón e hipersensibilidad e párpados y acumulación de legañas tras el sueño, que pueden incluso impedir que el pequeño abra bien los ojos.

Cuando la causa de este problema es vírica o bacteriana, a los síntomas mencionados anteriormente suele añadirse la secreción de pus que, en algunos casos puede venir acompañada de algo de sangre.

Tratamiento

El tratamiento más adecuado para la conjuntivitis neonatal debe adaptarse a la causa que la ha producido.

  • La conjuntivitis química causada por las gotas antibióticas que se aplican para proteger los ojos del bebé de virus y bacterias desaparece sola en uno o dos días.
  • Cuando está producida por la obstrucción del conducto lacrimal, es posible que el pediatra recomiende realizar un suave masaje entre el ojo y el área nasal y eso sea suficiente para abrir el conducto. En algunas ocasiones puede ser necesario hacer cirugía. Pero suele esperarse para ello a que el bebé haya cumplido, al menos, un año.
  • La conjuntivitis neonatal causada por bacterias o virus suele ser tratada con antibióticos. Lo más común es que se limpie el ojo de secreciones con suero fisiológico y una gasa limpia para, posteriormente, administrar gotas o pomadas antibióticas. El tratamiento se sigue durante unos días.
  • En todos los casos, es fundamental lavarse bien las manos antes y después de tocar los ojos infectados para, de esta manera, evitar complicar el problema y, en el caso de que sea producida por virus o bacterias, no propagar la infección.
NSMG
NSMG
El blog de Essilor.
Entradas Recomendadas