¿Sabes cómo cuidar tus ojos en verano?

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Cuidar ojos en verano

Llega el verano y, con él, el calor, las vacaciones, el relax… Esta temporada suele ser sinónimo de pasar más tiempo al aire libre y menos delante de una pantalla, pero eso no significa que tus ojos trabajen menos o que necesiten menos cuidados. A continuación te detallamos los factores estivales que suponen una amenaza para tu tranquilidad ocular. ¡Toma nota!

El sol. Aunque los rayos UV perjudiciales para tus ojos y tu piel están presentes todo el año, es cierto que, durante el verano, hay que tener especial precaución con ellos. Esto es porque, mientras que en los meses fríos los rayos de sol inciden de forma oblicua sobre la superficie terrestre, en verano, llegan a la tierra perpendicularmente, por eso el calor es más intenso y la concentración de rayos UV, también. Además, en la temporada de verano, los reflejos de los rayos de sol aumentan, lo que multiplica las probabilidades de deslumbramientos.

Para proteger tus ojos del sol de una forma adecuada, es imprescindible usar gafas de sol de calidad, compradas en un establecimiento autorizado, a ser posible, una óptica. Para conducir y realizar actividades de exterior, es mejor usar gafas polarizadas, que ofrecen una visión más precisa, a salvo de deslumbramientos. Las lentes polarizadas Xperio, de Essilor, son ideales para proteger los ojos y combatir la intensa luz del verano.

Aires acondicionados. Para soportar el calor, muchos hogares y oficinas cierran sus ventanas y encienden aires acondicionados y ventiladores. Se está mucho más fresquito dentro, sí, pero las corrientes de aire que producen aumentan las probabilidades de que la lágrima se evapore y de padecer, como consecuencia, sequedad ocular. Cuando esto ocurre, se puede tener sensación de arenilla en el ojo, dificultad para mover los párpados, picor, enrojecimiento y visión borrosa.

Para proteger tus ojos del aire acondicionado es importante parpadear, sobre todo en entornos de trabajo, ya que cuando se mira la pantalla de un ordenador la frecuencia del parpadeo disminuye de de 18 a 3 parpadeos por minuto. Si se empieza a notar la sequedad, se recomienda el uso de lágrimas artificiales o pomadas oculares lubricantes.

El cloro de las piscinas. En la concentración adecuada, este agente desinfectante que se utiliza para acabar con las posibles bacterias del agua, no produce irritaciones ni en los ojos, ni en la piel, ni en las vías respiratorias. Entonces ¿Por qué se irritan los ojos en las piscinas? De acuerdo con un informe publicado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, según sus siglas en inglés), en colaboración con National Swimming Pool y publicado en el site IFLScience, los irritantes químicos de las piscinas están compuestos por la unión del cloro con diferentes sustancias, como orina y sudor.

Para proteger tus ojos del cloro de las piscinas te recomendamos que te duches antes de entrar en el agua y cuando salgas de ella, y que seques tus ojos con un pañuelo limpio (no con el pico de la toalla, que puede estar sucio). Es fundamental, además, que uses gafas de buceo. Te recordamos que la irritación ocular se produce una media hora después de haber entrado en contacto con agua “contaminada”.

El calor y la contaminación. Además de aumentar la sequedad ocular, las altas temperaturas favorecen la concentración de elementos contaminantes, aumentando las posibilidades de sufrir conjuntivitis alérgica; un problema asociado a la existencia de un polen más agresivo que produce picor, ojos rojos y vista borrosa.

Para proteger los ojos del calor y de la contaminación se recomienda usar gafas de sol envolventes (que protegen los ojos de la sequedad y de agentes alérgenos), evitar estar en exteriores en las horas de más calor y lavarse con frecuencia las manos con agua y jabón.

La sal del mar y las bacterias que puede haber en ríos, lagos y pantanos, aumenta el riesgo de conjuntivitis bacteriana. Este problema puede afectar a un solo ojo o a los dos y se manifiesta por enrojecimiento de la conjuntiva y, en ocasiones también, por la supuración de mucosidad que cristaliza durante las horas de sueño formando legañas que, en ocasiones, dificultan la apertura del ojo.

Para proteger los ojos de la sal del mar y las bacterias conviene lavárselos bien al salir del agua del mar o del río con lágrimas artificiales o agua mineral. Si la infección ya se ha producido, es aconsejable acudir a un especialista; él será quien mejor determine el uso de pomadas antibióticas o colirios más convenientes.

Para poder proteger tus ojos de las circunstancias estivales que los amenazan es fundamental que lleves siempre contigo tus gafas de sol, lágrimas artificiales y un paquete de pañuelos de papel ¿Estás preparado?

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