Motivos para dejar de fumar: ¡hazlo por tus ojos!

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Cuidar la vista

El tabaquismo está relacionado con enfermedades cardiovasculares, respiratorias y también oculares. Los expertos sanitarios de todas las especialidades, incluida la optometría y óptica oftálmica, coinciden en considerar al cigarrillo como el principal enemigo de la salud.

¿Afecta el tabaquismo a la visión?

Durante el último Día Mundial contra el Tabaquismo, los expertos del Colegio Nacional de Ópticos Optometristas (CNOO), recordaron que el hábito de fumar puede afectar gravemente a las estructuras oculares y a la visión. Tal y como ha declarado Juan Carlos Martínez Moral, presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas: “Algunas de las más graves enfermedades oculares, como la retinopatía diabética o la maculopatía, podrían tener una relación directa con el hábito del tabaquismo, por lo que en caso de ser fumadores debemos acudir periódicamente a los especialistas de la visión para la detección de estas y otras patologías oculares”.

Enfermedades visuales relacionadas con el tabaco

Diferentes estudios demuestran que fumar favorece la aparición de algunas enfermedades comunes de la visión, como las cataratas, la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) o el ojo seco.

Cataratas. Los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras instituciones, sostienen que el tabaco provoca y agrava las cataratas, la principal causa de ceguera en el mundo. Las cataratas aparecen cuando el cristalino, la lente natural del ojo cuya función fundamental es el enfoque, se vuelve turbia, poco transparente, produciendo como consecuencia dificultades de visión. Diferentes estudios sostienen que las cataratas son un 40% más frecuentes en personas fumadoras. El tabaco provoca la aparición de cataratas porque su humo irrita los ojos y, también, porque libera sustancias químicas nocivas en los pulmones que pasan al torrente sanguíneo y llegan a los ojos a través de los capilares que los irrigan. El tabaco reduce el aporte de nutrientes y antioxidantes al ojo, favoreciendo así la opacidad del cristalino.

DMAE. Diferentes investigaciones prueban que los fumadores y los exfumadores tienen más probabilidades de desarrollar DMAE que quienes nunca han fumado. La DMAE es una oftalmopatía irreversible que se produce por el deterioro de la zona central de la retina, llamada mácula, donde se concentran las células fotorreceptoras (conos y bastones). Como consecuencia de este deterioro, las personas que sufren DMAE pierden la visión central, lo que les causa problemas para realizar actividades cotidianas como leer, conducir, ver la televisión y reconocer las caras, por ejemplo. Por el momento, no se ha podido determinar exactamente por qué el consumo de tabaco aumenta el riesgo de padecer la DMAE, aunque es probable que se deba a que favorece el estrés oxidativo, la inflamación y la disminución de pigmento macular.

Ojo seco: Cuando el humo del tabaco entra en contacto con los ojos los irrita, agravando los síntomas del ojo seco; un problema ocular muy incómodo que impide una óptima hidratación de los órganos visuales. Es importante recordar que el humo puede favorecer la aparición de ojo seco tanto en los fumadores como en los fumadores pasivos.

Retinopatía diabética. Las personas que sufren diabetes durante muchos años pueden sufrir daños en los vasos sanguíneos que irrigan la retina. Si no se controla a tiempo, la retinopatía diabética produce problemas visuales irreversibles e, incluso, ceguera. Algunos estudios sugieren que el tabaco también deteriora los capilares que irrigan el ojo, por lo que podría agravar la retinopatía diabética.

Retinopatía del prematuro. Las embarazadas fumadoras aumentan las posibilidades de que sus bebés nazcan antes de tiempo y que padezcan, entre otros problemas de salud, retinopatía del prematuro. Esta patología provoca el crecimiento anormal de vasos sanguíneos en la retina, lo que puede ocasionar el desprendimiento de la misma y, como consecuencia, ceguera.

Ambliopía del tabaco-alcohol. Las personas que tienen una mala alimentación, que fuman y que consumen alcohol habitualmente, pueden sufrir daños en el nervio óptico, llegando a padecer una pérdida visual llamada ambliopía del tabaco-alcohol.

El tabaco favorece la aparición de problemas visuales como las cataratas, la DMAE, el ojo seco o la retinopatía diabética. Si te importan tus ojos, deberías pensar en dejar de fumar.

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