El efecto selfie: cuando la perspectiva modifica nuestra imagen

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Efecto selfie

Salir mejor o peor en las fotos es cuestión de perspectiva. No te lo decimos nosotros, te lo dice la ciencia. De hecho, el conocido como efecto selfie es la última prueba de que te ves diferente en una fotografía a como te ves en el espejo. Porque este curioso efecto descubierto por un grupo de investigadores estadounidenses consiste en que tu nariz efectivamente se ve más grande en un selfie que en el espejo.

Para ser exactos, las conclusiones de la investigación llevada a cabo por científicos de la Escuela de Medicina Rutgers de Nueva Jersey y la Universidad de Stanford establecen que, en un selfie tomado a unos 30 centímetros de distancia, la base nasal parecerá el 30% más ancha, y la punta de la nariz el 7%, que si la fotografía se hubiera tomado a una distancia de metro y medio.

Los porcentajes están calculados a partir de la experiencia con varias personas de distintas etnias y rasgos físicos, y fueron publicados en la revista JAMA Facial Plastic Surgery.

Pero el efecto selfie no es solo una curiosidad científica, en absoluto. Asegura uno de los investigadores del proyecto, el doctor Boris Paskhover, que más y más personas cada día acuden a clínicas estéticas a pedir una rinoplastia porque creen que su nariz es muy grande a raíz de lo que ven en los selfies. De ahí que considere que la popularidad de las autofotos se esté convirtiendo en un problema de salud pública. Lo sea o no, lo que no podemos negar es que ni los selfis se libran de los efectos ópticos que provoca el uso de distintas perspectivas.

De cualquier modo, que tu nariz se vea un 30% más grande no significa que salgas peor en la foto, simplemente diferente. Pero si no te ves tan bien como te gustaría, siempre puedes recurrir a alguno de estos trucos casi infalibles para salir bien en los selfies.

Los efectos o ilusiones ópticas se producen cuando nuestro cerebro interpreta de la manera más lógica las modificaciones que captan nuestros ojo. Existen muchos tipos de ilusiones ópticas, y algunas pueden crear adicción porque descifrarlas resulta muy entretenido.

El efecto selfie descubierto por los científicos estadounidenses es un ejemplo de perspectiva forzada. Esta clase de ilusión óptica juega con el enfoque, la abertura de diafragma (que regula la entrada de luz) y la distancia a la que nos situamos del objeto para devolvernos una imagen alterada, que vemos cambiada porque al pasar de tres a dos dimensiones perdemos la sensación de profundidad.

La perspectiva voluntaria, recurso fotográfico

Solemos aplicar de manera consciente la perspectiva forzada cuando nos situamos delante de un edificio como si estuviéramos sosteniéndolo (sí, lo que hacen la gran mayoría de turistas cuando visitan la torre de Pisa). Muchos fotógrafos utilizan la perspectiva forzada, precisamente, para crear imágenes impactantes. Por ejemplo, la del Storseisundet Bridge, un puente en Noruega que se ha hecho popular a raíz de las imágenes que parecen mostrar una carretera que termina de forma drástica.

Este tipo de ilusión óptica se emplea incluso en el cine, cuando dos actores de similar tamaño interpretan personajes de alturas muy diferentes, como ocurre en la famosa trilogía de ‘El señor de los anillos’. De hecho, se trata de una técnica que lleva utilizándose en el séptimo arte más de un siglo, y eso a pesar de que los efectos visuales son hoy más accesibles que nunca para cualquier tipo de producción.

Oto tipos de fotografías que nos da la perspectiva forzada son aquellas que juegan con los elementos para crear situaciones inverosímiles.

En el caso del efecto selfie que hace que nuestra nariz se vea más grande en las autofotos que en el espejo, la perspectiva forzada es involuntaria. Sin embargo, no está de más tenerlo en cuenta si queremos que nuestro selfies sean originales y divertidos. ¿Te atreves a transformar tu rostro frente a la cámara?

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