Los efectos de la música en tus pupilas

Home / Salud visual / Los efectos de la música en tus pupilas

Música para tus pupilas

La pupila es una abertura circular, situada en el centro del iris, que tiene una función fundamental: regular la cantidad de luz que entra en el ojo para estimular las células fotorreceptoras de la retina (conos y bastones). Pero la pupila no sólo varía su diámetro con los cambios de luz, esta abertura también cambia, aunque en menor grado, debido a factores emocionales. Se dilata cuando nos sentimos atraídos hacia una persona y cuando nos concentramos en algo, y se contrae cuando estamos tristes o distraídos. Un equipo de investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad de Oslo (Noruega), dirigido por el psicólogo Bruno Laeng, ha llevado a cabo una investigación para determinar si la emoción que produce la música también se refleja en las pupilas.

Emocionarse escuchando música es un fenómeno estético natural asociado a sentimientos positivos, que alcanzan picos de intensidad cuando la melodía traviesa pasajes favoritos o familiares. Estos picos desencadenan un estado cognitivo de intensa concentración, que conmueve a la persona y produce reflejos físicos, como escalofríos, piel de gallina, lágrimas, temblores, sensación de boca seca, problemas para respirar o presión en el pecho. Estudios previos al realizado por Laeng sostienen que estas sensaciones son más comunes en momentos determinados de la pieza musical, como puede ser al comienzo de la misma, cuando entra una voz o un nuevo instrumento, hay cambios dinámicos en la sonoridad (fortissimo crescendo) o de ritmo, contrastes de voz y sostenidos (instrumentales o vocales).

¿Cómo se ha realizado el estudio?

La investigación llevada a cabo en la Universidad de Oslo, contó con la participación de 52 voluntarios de entre 21 y 59 años (24 hombres y 28 mujeres), que no tenían errores refractivos (miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia) o que los tenían corregidos. Los participantes fueron reclutados entre los estudiantes y el personal del centro.

Los investigadores querían usar músicas que conmovieran a los participantes y, con este objetivo, les pidieron que realizasen un listado de sus canciones o piezas musicales preferidas. Para constatar la importancia de las preferencias musicales, cada participante tuvo que escuchar algunas de sus canciones o piezas musicales favoritas, intercaladas con canciones no seleccionadas por él, sino por otros participantes del estudio. Mientras se producía el experimento, debían permanecer frente a una videocámara de precisión, mirando hacia la pantalla gris de un ordenador.

Se pidió a los participantes que realizaran la prueba en una condición activa, en la que debían pulsar una tecla en el momento en que experimentaban escalofríos asociados a la música; y en una condición pasiva, en la que debían escuchar las canciones sin realizar ningún gesto. La razón de incluir la segunda condición fue confirmar que las reacciones pupilares ocurrían de manera espontánea frente a la música, y que no se veían influenciadas por tener que informar sobre ello.

Todos los participantes experimentaron escalofríos u otro tipo de sensaciones relacionadas con la emoción (presión en el pecho, piel de gallina, etc.). Las canciones auto-seleccionadas por cada participante, generaron una frecuencia mucho mayor de escalofríos que las canciones de control.

Cambios en las pupilas

Los investigadores midieron el diámetro pupilar en el momento en que los participantes presionaron la tecla que indicaba que estaban sintiendo un escalofrío, y también un segundo antes y un segundo después. Este intervalo, que igualmente se usó en la escucha pasiva, se empleó para delimitar el tiempo en que se debía calcular la media de dilatación pupilar. En ocasiones, la sucesión de escalofríos era tan seguida que los intervalos de tiempo se superponían. En estos casos, los investigadores sumaron los tiempos y calcularon la media de los diámetros pupilares.

El diámetro promedio de las pupilas de los participantes fue mayor cuando sentían escalofríos escuchando sus canciones favoritas: 3,7mm frente a 3,5mm de dilatación pupilar cuando escuchaban las canciones de control. No hubo diferencias en el diámetro entre la escucha activa y la pasiva. Es importante señalar que el diámetro de las pupilas era mayor durante estos picos de emoción que durante el resto de la canción o pieza musical. De acuerdo con las conclusiones de la investigación, los escalofríos inducidos por la música pueden medirse objetiva y cuantitativamente mediante las dilataciones pupilares.

¿Te animas a probar? Escoge tu canción o pieza musical favorita y observa en un espejo lo que ocurre en tus pupilas cuando se acerca a tu fragmento preferido.

NSMG
NSMG
El blog de Essilor.
Entradas Recomendadas