Ojos y emociones: ¿cómo funciona el vínculo entre ellos?

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Los ojos y las emociones

Los ojos reflejan las emociones y, por eso, se dice que son el “espejo del alma”. Muchos científicos han llevado a cabo investigaciones con la intención de probar que las miradas esconden la clave de lo que sentimos las personas. En este post hemos recopilados algunos de los más sorprendentes. ¡No te lo pierdas!

Presta atención a dónde miras

Según los expertos en Programación Neurolingüística (PNL) los ojos realizan diferentes movimientos dependiendo de la actividad que esté llevando a cabo el cerebro:

  • Cuando estamos nostálgicos o recordamos algo, los ojos miran arriba a la izquierda
  • Cuando tenemos proyectos que nos ilusionan o pensamos en el futuro, los ojos miran arriba a la derecha
  • Cuando algo nos preocupa, los ojos miran abajo a la izquierda
  • Cuando estamos tristes, los ojos miran abajo a la derecha
  • Cuando estamos nerviosos, los ojos se mueven a todos lados y no se concentran en nada

Las emociones en los ojos

Si estás feliz o sorprendido, abrirás más los ojos

De acuerdo con Adam Anderson, neurólogo de la Universidad de Cornell, el grado de apertura de nuestros ojos también revela lo que estamos sintiendo.

  • Cuando nos sentimos sorprendidos, nuestros ojos se abren de par en par. De este modo, dejan entrar más luz y permiten que el campo visual sea más amplio.
  • Cuando estamos alegres también tendemos a abrir más los ojos; un estudio de Anderson prueba que los sentimientos de felicidad mejoran la visión periférica. Pero ¡Cuidado! En estados de felicidad desbordante, como el enamoramiento, por ejemplo, podemos “perder el foco”, tener más distracciones y aumentar, como consecuencia, el riesgo de sufrir accidentes.
  • Cuando estamos enfadados y preocupados, nuestros ojos se entrecierran para ayudarnos, de alguna manera, a focalizar el problema que ocupa nuestros pensamientos.
  • ¿Te interesa el tema? Puedes saber mas en estos post:

Emociones en los ojos

¿Amor o sexo? Todo está en los ojos

De acuerdo con un estudio de Stephanie Cacioppo, investigadora de la Universidad de Chicago, los ojos se mueven de una forma distinta cuando se siente amor que cuando se siente deseo.

  • Cuando sentimos amor, nos fijamos más en la cara de la persona
  • Cuando sentimos deseo, prestamos más atención a su cuerpo

Mensajes ocultos en el iris… y en las pupilas

Un psicólogo de la Universidad de Örebro (Suecia) llamado Mats Larsson sostiene que los patrones de iris reflejan la tendencia genética a tener una u otra personalidad.

  • Las personas con menos criptas (filamentos ondulados que irradian de la pupila) son cálidas, honestas, confiadas y experimentan emociones positivas con facilidad.
  • Las personas que tienen más círculos concéntricos alrededor del iris tienen tendencia a ser más nerviosas o impulsivas.

*Acércate al espejo y mira tus ojos ¿han acertado contigo?, ¿tienes más criptas o más círculos?

Las pupilas no sólo se contraen o se dilatan ante los cambios de luz, también alteran su tamaño en función de aquello que estamos sintiendo. ¿Lo sabías?

La dilatación pupilar se produce cuando…

  • Estamos concentrados leyendo algo en el ordenador o viendo nuestra película favorita. La concentración también hace que disminuya la frecuencia de nuestro parpadeo.
  • Tenemos interés por algo que no tiene que ser necesariamente un estímulo visual: nuestras pupilas se dilatan cuando escuchamos una canción que nos gusta, por ejemplo.
  • Nos gusta o nos atrae una persona, al agrandar nuestras pupilas permitimos que llegue más luz a nuestra retina y, como consecuencia, vemos mejor aquello que tenemos delante; en este caso, la persona que nos gusta.
  • Estamos de acuerdo con alguien; la satisfacción de sentirnos comprendidos también hace que nuestras pupilas se agranden.
  • Sentimos dolor físico; las personas que tienen migraña presentan las pupilas dilatadas.

La contracción pupilar se produce cuando…

  • Tenemos demasiado trabajo y no sabemos bien por dónde empezar. Es decir: la sensación de agobio nos hace cerrar las pupilas.
  • Estamos en desacuerdo con algo; sentirnos incomprendidos favorece la contracción de nuestras pupilas.
  • Nos sentimos tristes. En los malos momentos, entrecerramos los ojos y nuestras pupilas se hacen más pequeñas
  • Estamos preocupados. En estas circunstancias nuestros párpados caen sobre los ojos y las pupilas se contraen para focalizar el problema.
  • Nos sentimos enfadados o decepcionados; perdemos visión periférica y contraemos las pupilas; como si quisiéramos centrarnos más en nosotros mismos.

Presta atención a los ojos de las otras personas ¿Qué observas?

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El blog de Essilor.
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