Descubre cómo funcionan y cómo ven los ojos de los insectos

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Los ojos de las moscas

Si has intentado cazar una mosca alguna vez te habrás dado cuenta de que es bastante difícil. Sus ojos están compuestos por cientos de ojos diminutos que les proporcionan una excelente visión periférica que, entre otras muchas cosas, les alerta ante la llegada de cualquier amenaza (tu mano, por ejemplo). ¿Quieres saber cómo ven?

Los ojos de los insectos son muy distintos a los de los vertebrados y, por supuesto, a los de los humanos. Muchos de ellos poseen dos órganos visuales diferentes: los ojos simples, también llamados ocelos, y los compuestos.

  • Los ojos simples u ocelos (“ojito” en latín) tienen un funcionamiento muy básico. No son capaces de enfocar y tampoco pueden captar la imagen de los objetos, se limitan a percibir las diferentes intensidades de luz. Muchos insectos que vuelan los tienen situados en la parte frontal de la cabeza: es el caso de avispas, abejas y libélulas. Los terrestres, como las cucarachas y algunas especies de hormigas, los tienen situados en los laterales de la cabeza. Los ocelos también designan las manchas redondas y multicolores que se encuentran en las alas de algunos insectos y aves y que funcionan como mecanismo de defensa.
  • Los ojos compuestos tienen un funcionamiento mucho más complejo. Por lo general, los insectos tienen dos ojos de este tipo que, a su vez, están formados por cientos de grupos de unidades fotoreceptoras u omatidios, que recogen información y la transmiten al cerebro mediante células nerviosas. Cada omatidio se encuentra separado de los demás por una capa de pigmento, que les permite comportarse como un ojo independiente.

Tipos de ojo compuesto

Existen dos tipos básicos de ojos compuestos en función de cómo registren una imagen.

  • Los ojos de aposición que adquieren pequeñas partes de una misma imagen en cada omatidio y luego se fusionan en el cerebro
  • Los ojos de superposición divididos en refractantes (donde la retina es capaz de tomar una imagen completa de la luz enfocada por cada omatidio) y reflectantes (en los que cada omatidio es capaz de tomar una imagen completa de la luz enfocada)

Moscas

Curiosidades del ojo compuesto

La visión que ofrecen los ojos compuestos, difiere mucho de la humana. Es en algunos casos más eficaz pero, en otros, más rudimentaria. Te contamos algunas de sus características fundamentales.

  • Debido a su disposición, cada omatidio apunta en una dirección levemente diferente, ofreciendo un campo visual muy amplio.
  • Los omatidios se activan cuando captan movimiento, encendiéndose y apagándose de forma intermitente, poniendo al insecto en alerta y haciéndole huir (por eso es tan difícil atraparlos y por el mismo motivo las abejas prefieren polinizar flores que se mueven con el viento).
  • Por lo general, la activación de los omatidios frente a los movimientos es más eficaz en condiciones de mucha luz, si bien algunos insectos también reaccionan bien en condiciones de baja luminosidad.
  • La resolución del ojo compuesto depende del número de omatidios que contenga. La cantidad de estas unidades fotoreceptoras oscila mucho según las especies. Las hormigas pueden tener entre 1.000 y 6.000, las moscas 4.000, las abejas 6.000, las mariposas entre 10.000 y 30.000 y las libélulas más de 40.000. Esto significa que las mariposas libélulas tienen una visión mucho mejor que las hormigas. Algunos artrópodos como la mantis o el cangrejo de río desplazan los pigmentos de los omatidios hacia la base de las células pigmentadas cuando hay poca luz para que sean más efectivos.
  • Al no tener una única lente que aglutina todas las imágenes, la visión de los ojos compuestos es menos nítida.
  • Las imágenes parciales, en forma de mosaico, que reciben los omatidios, se suman en el cerebro del insecto, (parecidos a cómo ven los pájaros) y es ahí donde dan lugar a una imagen completa. Como consecuencia, los insectos perciben una visión menos definida y con más grano que la de vertebrados y, por supuesto, que la de los seres humanos.
  • Los omatidios detectan una amplia gama de colores, algunos de ellos difíciles de percibir por el ojo humano. Estudios recientes afirman que las abejas poseen 4 tipos de células fotoreceptoras que registran información sobre el color, conocidas como conos.
  • En abril se cumplieron dos años desde que la revista Nature publicaba un artículo en el que se mencionaba la construcción de un ojo artificial basado en los omatidios que trabaja como una especie de lupa en operaciones quirúrgicas.
  • Los ojos compuestos no tienen párpados que los protejan y, por eso, muchos insectos los limpian continuamente con sus patas. Seguro que has visto alguna mosca pasándose las patitas delanteras por la cabeza. Eso es porque se están limpiando los ojos.

La visión de los insectos y la polarización de la luz solar

Según una investigación llevada a cabo por Michael Dickinson, de la Universidad de Washington, y Peter Weir, del Instituto Tecnológico de California, sobre la mosca de la fruta, los ojos compuestos de algunos insectos pueden percibir la polarización de la luz solar. Esta capacidad les permitiría tener un rumbo constante en sus viajes que, en algunos casos, como el de las mariposas monarca, son de miles de kilómetros.

Según esta teoría, los insectos se orientan porque captan el campo magnético de la tierra y, también, porque perciben la polarización de la luz solar.

Los datos de Dickinson y Weir indican que la mosca de la fruta puede coordinar funciones cerebrales y oculares y, de este modo, orientarse mediante el uso de patrones de polarización de la luz. El estudio demuestra que las moscas siguen mejor un rumbo en línea recta cuando las condiciones de polarización de la luz solar son normales que cuando son atípicas. Así, cuando la luz del sol no es visible debido a las nubes, los insectos pueden percibir su ubicación gracias a la polarización de la luz solar

¿Te interesa saber más sobre el funcionamiento de los ojos de los animales? ¡Pregúntanos!

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