Ojos y oscuridad: ¿cómo se adaptan los ojos a la visión con poca luz?

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Ojos y oscuridad

Tus ojos pueden hacerte ver en un amplísimo rango lumínico: bajo el sol más intenso y a la tenue luz de la luna. Esta sorprendente adaptación visual precisa la activación de diferentes partes de los órganos visuales: la pupila, las células de la retina y, también, de un “fotopigmento” (un pigmento sensible a la luz) llamado rodopsina.

La pupila. Se trata de la abertura circular situada en el centro del iris, encargada de regular la entrada de la luz en el ojo, destinada a incidir sobre la retina. En condiciones de mucha luminosidad, la pupila reduce su tamaño (se contrae) para disminuir la entrada de luz y, en condiciones de poca luminosidad, aumenta su tamaño (se dilata), para favorecer la entrada de luz. El diámetro de la pupila suele ser de unos 3-5 mm aunque, en algunos casos, puede llegar a medir 9 mm. La pupila tarda más en dilatarse (unos cinco minutos), que en contraerse (un minuto) y, salvo que haya algún problema, las dos pupilas de los ojos de una persona se dilatan y contraen a la vez; es lo que se conoce como reflejo consensual. La dilatación pupilar excesiva se llama midriasis y la contracción pupilar excesiva recibe el nombre de miosis.

Pero las pupilas no sólo cambian su tamaño dependiendo de las condiciones reales de luz y oscuridad. De acuerdo con una investigación reciente, realizada en la Universidad de Oslo por los neurocientíficos cognitivos Bruno Laeng y Unni Sulutvedt, las pupilas también se contraen o se dilatan como reflejo a pensamientos de luz y oscuridad. Además, también se dilatan ante sensaciones agradables y se contraen como reflejo a sensaciones poco placenteras.

Las células de la retina. La retina es una película situada en la parte posterior del ojo muy sensible a la luz. En ella se encuentran las células fotorreceptoras, llamadas conos y bastones. Los conos, se sitúan en la parte central de la retina, llamada fóvea y son las células “encargadas” de detectar el color. Durante el día o en condiciones de mucha luminosidad, los conos alcanzan una sensibilidad de 555nm (nanómetros), que permite la visión “fotóptica”, capaz de procesar la claridad de la luz amarilla que permite percibir los objetos con detalle y color. En la fóvea hay entre 6 y 7 millones de conos de tres tipos diferentes: los que percibe longitudes de onda cortas (colores azules y violetas), los que perciben longitudes de onda medias (verdes y amarillos) y los que perciben longitudes de onda largas (rojos y anaranjados). Durante la noche y en condiciones de baja luminosidad, la “responsabilidad” de la visión recae en los bastones, que permiten la visión “escotópica”. Estas células no se encuentran en la fóvea, sino alrededor de la misma y tienen un máximo de sensibilidad de 507nm (luz verde). Además de permitir una mejor visión con poca luz, los bastones son más sensibles al movimiento.

Para poder ver bien en condiciones de poca luz, es necesario dejar un tiempo para que los ojos se acostumbren. Los bastones alcanzan su máxima sensibilidad tras pasar 30 minutos en oscuridad.

La rodopsina. Esta sustancia química, necesaria para la visión nocturna, es la que permite a los bastones absorber los fotones y captar la luz. En condiciones de mucha luminosidad, este fotopigmento transforma los fotones en dos moléculas: 11-cis-retinal y opsina. Estas dos moléculas vuelven a unirse posteriormente de forma lenta, formando nuevamente la rodopsina. La lentitud de este mecanismo es lo que causa que tus ojos tarden más tiempo en ver bien cuando pasan de un entorno con mucha luz a otro con poca luminosidad que a la inversa (de poca a mucha luz). Para funcionar, los conos necesitan mucha luz y, sin ella, resultan inútiles. Para funcionar, los bastones necesitan que las moléculas 11-cis-retinal y opsina se unan formando rodopsina, y eso precisa un tiempo.

Para que los conos tengan cantidad suficiente de rodpsina necesitan vitamina A. Por esta razón, las personas que tienen una dieta pobre en vitamina A (presente en alimentos como hígado, leche, zanahorias, pimiento rojo o verduras de hoja verde), tienen más probabilidades de padecer ceguera nocturna.

Te animamos a poner a prueba tus ojos en la oscuridad. ¿Cuánto tiempo tardas, en ver un objeto pequeño, como una moneda, con poca luz?

NSMG
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El blog de Essilor.
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