Ojos sensibles: conoce todo lo que debes saber

Home / Salud visual / Ojos sensibles: conoce todo lo que debes saber

Ojo mejilla

Algunas personas tienen tendencia presentar enrojecimiento, picor y escozor ocular de manera habitual. Los ojos sensibles sufren mucho ante diferentes estímulos como la luz intensa, los alérgenos, los largos periodos delante de la pantalla del ordenador, la tablet, el móvil… Si tus ojos son delicados, no puedes perderte este post.

El paso de los años, las alergias, las infecciones, etc., son factores que contribuyen a sensibilizar los ojos. Estar preparado y saber reaccionar ante cualquier eventualidad te ayudará a evitar complicaciones y mejorará tu salud visual. Existen diferentes factores que pueden sensibilizar tus ojos:

  • Edad. Con el paso de los años, tus ojos se vuelven más sensibles a la luz. A partir de los 40 años el deslumbramiento se soporta peor y es frecuente entrecerrar los ojos para protegerlos. Es en este momento cuando aparece la presbicia o vista cansada, un error refractivo relacionado con la pérdida de elasticidad del cristalino. Los présbitas tienen más dificultad para enfocar los objetos que están cerca, presentan fatiga visual al final de la jornada, padecen dolores de cabeza y necesitan más luz para leer.
  • Genética. La excesiva sensibilidad a los cambios de luz o las luces muy brillantes también puede tener una respuesta genética. La fotofobia o intolerancia anormal a la luz que produce molestias o dolor, por ejemplo, puede ser debida a una hipersensibilidad genética a la luz. Las personas con ojos claros, por ejemplo, tienen una mayor tendencia a padecerla.
  • Alergias. El polen, la contaminación, el polvo o las mascotas, pueden activar el sistema inmunológico de algunas personas haciendo que sus ojos reaccionen. La conjuntivitis alérgica produce mucho picor y enrojecimiento. Por lo general, viene acompañada de otros problemas como la rinitis, la dermatitis, el asma o la urticaria.
  • Infecciones Los ojos también se irritan ante la presencia de bacterias o virus. Las infecciones oculares pueden afectar a los dos ojos o sólo a uno de ellos. Suelen estar asociadas a la secreción de mucosidad, más o menos densa, que cristaliza durante el sueño formando legañas. También pueden ocasionar inflamación y edema en el párpado.
  • Cuerpos extraños. Una partícula de polvo, una pestaña o un grano de arena también suponen una amenaza para los ojos, irritándolos y aumentando la probabilidad de que se produzcan arañazos en la córnea, que producen enrojecimiento y dolor.
  • Fatiga ocular. Los ojos se encuentran relajados al mirar de lejos. Sin embargo, enfocar objetos que se encuentran cerca o hacer continuos cambios de enfoque cerca-lejos les supone un esfuerzo y les cansa. Hoy en día es bastante común la fatiga visual que aparece después de haber pasado mucho rato delante de una pantalla; se conoce como Síndrome Visual Informático (SVI). Según un estudio del Colegio Oficial de Ópticos Optometristas de Catalunya (COOOC) el 70% de la población sufre SVI.
  • Irritaciones. Existen productos que irritan los ojos a algunas personas y a otras no, como determinados jabones, champús o máscaras de ojos. Por otro lado, hay productos que irritan los ojos a todo el mundo como el cloro o el amoniaco, por ejemplo.

¿Qué puedo hacer?

  •   Usa gafas de sol de calidad. Además de protegerte de la luz brillante, las gafas de sol mantienen tus ojos a salvo de partículas de polvo o granos de arena y, también, de diferentes alérgenos como el polen. Cuanto más envolvente sea la montura, más protección ofrecerás a tus ojos. Cómpralas siempre en establecimientos de confianza, como las ópticas, donde los profesionales te pueden asesorar sobre el producto que mejor se ajusta a tus gustos y necesidades.
  •   No te frotes los ojos. Es prácticamente inevitable llevarse las manos a los ojos cuando sientes una molestia o un picor. Sin embargo, frotarse los ojos (sobre todo si se hace con frecuencia) puede acarrear muchos problemas como debilitamiento de la córnea y arañazos en la misma, que aumentan las probabilidades de sufrir infecciones.
  •   Utiliza gafas de seguridad cuando practiques una actividad peligrosa, en la que puedan saltar esquirlas, o líquidos irritantes como el amoniaco o la lejía. La máscara de piscina puede servirte puntualmente, en caso de que no tengas un equipo más profesional a mano. Si manipulas con frecuencia líquidos peligrosos, es fundamental que tengas unas gafas de seguridad.
  •   Maquíllate y desmaquíllate con productos específicos para ojos sensibles. En caso de que no los encuentres, busca siempre marcas conocidas que te ofrezcan garantías y sigue la regla “cuanto más sencillo, mejor”; es más probable que se irriten tus ojos con una máscara de ojos con color o resistente al agua que con una negra que se elimina con facilidad. Desecha los cosméticos cuando notes que ha cambiado su textura, si se han quedado secos, han cambiado de color y, por supuesto, cuando están caducados.
  •   Consume alimentos ricos en vitamina A, C y E. Tener una dieta rica en frutas y verduras es bueno para la salud general y para la visual en particular, ya que previenen enfermedades asociadas al envejecimiento, como DMAE. La lechuga, las espinacas, los pimientos rojos, las coles, la yema de huevo y los kiwis son alimentos ricos en luteína y zeaxantina, dos antioxidantes que protegen tu salud visual ¡Que no falten en tu dieta!
  •   Protege tus ojos de las pantallas. Pasar mucho tiempo delante de las pantallas produce, a corto plazo, fatiga visual y, a largo plazo, favorece la aparición de problemas visuales relacionadas con la muerte de las células de la retina. En Essilor contamos con productos específicos para cuidar tus ojos de las pantallas como las lentes Crizal Prevencia o Eyezen, específicas para proteger tus ojos de los reflejos y de la la luz azul.
  •   Consulta a un especialista de la visión cuando sientas que no controlas el problema o tienes alguna duda. No dejes que pasen las semanas (o los meses) sin resolverlo. Es posible que tus molestias oculares se deban a una mala graduación. Las visitas regulares al óptico-optometrista (una vez al año en algunas etapas de la vida, como la adolescencia y a partir de los 40-45 años, si no se presentan problemas que requieran una mayor frecuencia) además de asegurar una correcta graduación te ayudan a prevenir enfermedades como aumento de la presión intraocular (PIO), Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), glaucoma o cataratas.

¿Tienes los ojos sensibles? ¿Qué haces para cuidarlos?

NSMG
NSMG
El blog de Essilor.
Entradas Recomendadas