Protege tus ojos con gafas de sol… ¡y sombrero!

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Protegerse en verano

En la época estival se realizan muchas más actividades al aire libre, lo que aumenta la incidencia de los rayos de sol UV dañinos en la piel y, también, en los ojos. Por esta razón, además de proteger la piel con un buen protector solar, es fundamental evitar las horas de mayor incidencia de radiación solar perjudicial y utilizar sombrero y gafas de sol homologadas, compradas en un establecimiento de confianza, a ser posible, una óptica.

Los rayos ultravioleta dañan tus ojos

Las radiaciones UV pertenecen al espectro de luz no visible, lo que significa que no podemos verlas ni sentirlas. El sol emite tres tipos de rayos UV:

  • UVA. Atraviesan la atmósfera y alcanzan la superficie de la tierra y suponen la mayor cantidad de rayos UV que recibimos. Pueden penetrar las capas exterior y media de la piel (epidermis y dermis) y, también, causar daños en la retina, capa que tapiza el fondo del ojo, donde se encuentran las células fotorreceptoras, encargadas de enviar información sobre luz y color al cerebro. La incidencia excesiva de estos rayos aumenta el riesgo de degeneración macular asociada a la edad (DMAE)
  • UVB. La atmósfera los absorbe de forma parcial, por lo que no todos alcanzan la tierra. Suponen un peligro para la capa externa de la piel y pueden producir quemaduras y problemas oculares como fotofobia aguda, pterigión, también llamado “ojo de surfista” (crecimiento carnoso benigno de la conjuntiva que invade la córnea y que, en ocasiones, puede llegar a interferir con la visión), fotoqueratitis (quemaduras). Los rayos UVB también aumentan las probabilidades de padecer cataratas y ciertos tipos de cáncer en el ojo.
  • UVC. No llegan a la superficie terrestre, ya que la atmósfera los absorbe, así que no es necesario protegerse de ellos.

Los rayos UVA y UVB están presentes todos los días, incluso cuando está nublado o llueve. Estos rayos invisibles se reflejan en algunas superficies como la arena, el agua, el asfalto, la pintura de los coches, etc. Para proteger los ojos de la intensidad de luz y reflejos en las horas centrales del día, resulta imprescindible usar gafas de sol en exteriores. Es importante que sepas que no sólo hay que proteger los ojos cuando el sol está más alto en el cielo ya que, durante el amanecer y en el atardecer, la luz solar incide de manera más directa en la visión.

Además, utilizar gafas de sol ayuda a proteger los ojos de otras molestias propias de la época estival, como la sequedad ocular ocasionada por el calor del sol, la brisa o el uso de ventiladores y aires acondicionados. La sequedad ocular combinada con la luz intensa puede producir problemas de visión.

Gafas y sombrero: mejor en equipo

Aunque las gafas de sol (sobre todo si son envolventes) pueden aportar una protección suficiente para la vista, es recomendable usar sombreros o gorras en las horas en las que el sol está más alto, para evitar que los rayos nocivos lleguen a los ojos por los laterales o la parte superior de las gafas de sol. Según los expertos del Colegio Nacional de Ópticos Optometristas (CNOO), los sombreros y las gorras sólo pueden bloquear aproximadamente el 50% de la radiación UV que llega a los ojos, lo que supone una protección insuficiente. Por esta razón, conviene usarlos en combinación con unas buenas gafas de sol.

Aunque no podemos verlos ni sentirlos, los perjudiciales rayos UV llegan a nuestra piel y nuestros ojos. Usar sombreros o gorras sólo bloquea el 50% de estas emisiones. Para proteger los ojos de los intensos rayos de sol y sus emisiones dañinas hasta en un 95% se recomienda usar gorras y sombreros en combinación con unas buenas gafas de sol.

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