La rinoconjuntivitis: la consulta más frecuente al alergólogo

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Rinoconjuntivitis

La rinoconjuntivitis alérgica es una patología causada por un alérgeno como puede ser el polen, el pelo de los animales, los ácaros del polvo o los hongos. Ocasiona molestias en la nariz y, también, en los ojos.

Cuando se tiene esta patología, las mucosas de la nariz se inflaman, produciendo rinorrea (exceso de mucosidad) y, también, estornudos, congestión y picor nasal. Cuando la persona presenta únicamente irritación nasal, se dice que tiene rinitis.

La rinoconjuntivitis, como su propio nombre indica, no sólo afecta a la nariz, también afecta a la conjuntiva. La conjuntiva es una capa serosa que recubre el globo ocular (conjuntiva bulbar) y, también, el interior de los párpados (conjuntiva palpebral). Cuando se irrita, se dice que la persona padece conjuntivitis. La conjuntivitis cursa frecuentemente con lagrimeo, picor, inflamación o sequedad ocular, sensación de arenilla, aumento de sensibilidad a la luz y secreción de mucosidad que puede cristalizar tras el sueño, formando legañas. Además de por un agente alérgeno, la irritación de la conjuntiva también puede estar producida por virus, bacterias o por una sustancia irritante como el cloro.

En la mayoría de las ocasiones, la conjuntivitis alérgica está causada por alérgenos de exterior (como pólenes y mohos). De acuerdo con algunos estudios sobre la alergia al polen, la conjuntivitis se encuentra relacionada con la rinitis alérgica en el 75% de los casos.

¿Tengo conjuntivitis alérgica o catarro común?

Dado que la rinoconjuntivitis alérgica y el catarro común comparten muchos síntomas<, es frecuente confundirlos. Te enseñamos a diferenciarlos:

A diferencia de la rinoconjuntivitis alérgica, el catarro común está producido por una infección de la mucosa nasal y de la faringe que, por lo general, tienen un origen vírico.

El catarro común puede producir fiebre o febrícula y sus síntomas duran una semana aproximadamente. Sin embargo, la rinitis alérgica no suele producir fiebre y la intensidad de sus síntomas fluctúa durante el día.

Además, la secreción nasal propia del catarro común es espesa y de color amarillento o verdoso; mientras que la de la rinitis alérgica suele ser líquida, transparente y salir como un goteo.

Síntomas de la rinoconjuntivitis

Tienes rinoconjuntivitis alérgica si:

  • Te pica la nariz constantemente. Tienes ganas de rascarte la nariz todo el tiempo. Incluso hay personas que fruncen la nariz todo el tiempo sin darse cuenta y lo que parece un tic nervioso (al igual que mover la cabeza demasiado a menudo) puede ser un síntoma de esta enfermedad.
  • Roncas. Uno de los síntomas clásicos de la rinoconjuntivitis es el taponamiento de la nariz, sobre todo por las noches. Eso impide respirar bien y, por consiguiente dormir. Si tus ronquidos comienza o se acentúan con la llegada de la primavera, alerta.
  • Taponamiento nasal. Como en el caso anterior, el taponamiento nasal es un síntoma muy común. Tienes la sensación de que te falta aire, tiene mucha mucosidad y no puedes dejar de sonarte la nariz. Trata de hacerlo lo menos posible para no irritar la zona de la nariz. Los estornudos frecuentes y muy seguidos también son un indicativo de esta patología.
  • Molestias en los ojos. Te pican, te escuecen, lagrimeas todo el rato. Aquellas personas que tienen alergia saben muy bien lo molesto que puede llegar a ser, impidiéndole, por momentos, incluso abrir los ojos. Es un síntoma claro.

¡No te frotes los ojos!

No importa qué haya producido la conjuntivitis, si es alérgica, irritativa, vírica o bacteriana, es importante no frotarse los ojos para combatir el picor que producen. Si tienes rinoconjuntivitis alérgica, al frotarte los ojos, no notarás alivio, sino todo lo contrario. Al hacerlo, estimulas la liberación de histamina, una sustancia que segrega el sistema inmunitario cuando el organismo entra en contacto con un alérgeno y que produce picor. Además, si tienes las manos sucias o alguna mota de polvo en el ojo, frotártelo aumenta el riesgo de arañazos en la córnea.

Así que ya lo sabes, si tienes rinoconjuntivitis, no te frotes los ojos, es mejor que los limpies con toallitas limpiadoras específicas para los ojos soluciones salinas estériles. Esta afección también puede tratarse con antiinflamatorios no esteroideos, corticoides tópicos, antihistamínicos y lágrimas artificiales o pomadas lubricantes específicas (cuando produce una sequedad excesiva en el ojo).

¿Se puede prevenir?

En realidad no. Es cierto que existen vacunas para paliar los efectos de esta molesta enfermedad, pero primero hay que detectarla para saber a qué tipo de alergia nos enfrentamos. Lo que podemos hacer es seguir una serie de consejos básicos que son comunes a todos los alérgicos, sobre todo ahora que la primavera está en pleno apogeo:

  • Las ventanas de casa, cerradas. Sabemos que es necesario ventilar la casa. La mejor hora es hacia el mediodía. El resto del tiempo es mejor tener las ventanas cerradas. Si padeces rinoconjuntivitis evita barrer, pasar la aspiradora o airear las colchas o al menos no estar presente cuando algún miembro de la familia lo haga. Si no te queda otro remedio, utiliza mascarilla.
  • El aire en casa. Instala filtros de aire, deshumidificadores… cualquier ayuda es válida para paliar los efectos de las alergias.
  • Gafas de sol. Llévalas siempre que salgas a la calle. Evitarás que el polvo, la polución y el pole se acerquen a tus ojos.
  • Mascarillas. Más vale prevenir que curar. No es muy común ver a mucha gente con mascarilla por la calle, pero si quieres evitar que el polvo, polen, etc llegue hasta tu nariz, será una muy buen ayuda.
  • Las ventanillas del coche, también cerradas. Viaja siempre con las ventanillas cerradas, evitarás que la suciedad del exterior llegue hasta tu cara.

Si sientes molestias en los ojos y en la nariz, es posible que tengas rinoconjuntivitis alérgica. Trata de alejarte del agente que lo ha podido producir (polen, hongos, ácaros) y, sobre todo… ¡No te frotes los ojos!

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