Temperatura del color: significado y ejemplos

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Colores y temperatura

La temperatura del color se puede establecer desde diferentes puntos de vista.

Para determinar la temperatura de un color de una manera física, se compara dicho color con el que emitiría un cuerpo negro calentado a una temperatura determinada. Se llama “cuerpo negro” a aquel que no absorbe ni refleja ninguna luz. A medida que se va calentando, este cuerpo negro va emitiendo colores de diferentes longitudes de onda, primero emitirá un color rojo, luego anaranjado, amarillo, verde, azul y, finalmente, violeta.

Colores y longitudes de onda

Las longitudes de onda se miden en nanómetros (nm) y la temperatura del color se mide en grados Kelvin (K). Así, a mayor longitud de onda, menor temperatura de color.

Pero la temperatura del color también se puede determinar una forma subjetiva, de acuerdo a la sensación térmica que nos produce.

Los colores cálidos se asocian a aquello que nos produce sensación de calor, como el fuego o el sol. Además, cuando tenemos calor, nuestras mejillas se sonrojan. Por eso, los tonos rojos, anaranjados y amarillos son colores cálidos.

Los colores fríos se asocian a aquello que nos produce sensación de frío, como el hielo o las montañas verdes. Además, a bajas temperaturas, las puntas de los dedos y los labios adquieren un color azulado o violeta. Por eso, los tonos azules, violetas y verdes, se consideran colores fríos.

Cada color cálido tiene un color frío complementario. Los colores complementarios son los opuestos en el círculo cromático. De acuerdo con esto, el complementario del color violeta es el amarillo, el del verde es el rojo y, el del azul, es el naranja.

Longitud de onda

Luces frías, neutras y cálidas

La temperatura del color establecida en física (nanómetros/grados kelvin), también se utiliza para clasificar las luces de los LED como frías, neutras o cálidas.

La luz cálida es aquella que tiene una temperatura de color que va de los 2.800 a los 3.500 grados kelvin. Es una luz de un color muy similar a la que emiten focos halógenos y bombillas incandescentes. Estas luces suelen usarse para dar un aspecto más íntimo y acogedor a la estancia. Es la luz ideal para restaurantes, salas de espera y tiendas de ropa. En casa, la luz cálida suele usarse en el salón y el dormitorio.

Cuando la temperatura de color de la luz va de 3.800 a 4.500 K, se dice que la luz es neutra. Dado que se trata de una luz muy natural, similar a la del sol cuando está en lo alto del cielo, suele emplearse en bares y halls de hoteles y es apropiada en cualquier estancia de la casa.

La luz fría proporciona una sensación de mucha luminosidad. La temperatura del color de la luz fría es de 5.000 K o superior. Se utiliza en lugares en los que es necesario ver muy bien, para percibir los detalles con mayor nitidez. Es la luz más empleada en los hospitales y, también, en las cocinas y los baños de los hogares.

Es posible que no seas capaz de saber si una fuente de luz es cálida, neutra o fría. Esto ocurre porque tu cerebro hace un “balance de blancos” automático que te permite percibir la luz blanca, sin matices. Pero, si pones una bombilla de luz fría al lado de otra de luz cálida, podrás apreciar la diferencia sin problemas.

¿Te gustaría saber más sobre la temperatura de los colores? ¿te animas a preguntarnos?

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